Cómo superar los traumas

victor santiago Torrente

Por Victor Santiago Torrente

Soy Psicólogo con nº de colegiado AO11695
Mi formación me permite ejercer como psicólogo y psicólogo sanitario. Especialista en Terapia EMDR, Terapia sexual, psicólogo infantil y psicólogo para adultos, entre otras especialidades.
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Este texto que vas a leer es una ayuda para que puedas detectar si sufres algún trauma que impide que hagas una vida normal. No pretende ser un manual para que soluciones tú mismo el problema. Para saber cómo solucionar un trauma, o mejor dicho, para poder superarlo es recomendable la ayuda de un profesional. Si necesitas una consulta, presencial u online, puedes reservar hora justo aquí abajo.

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Un Trauma es una experiencia desagradable o estresante que ocasiona un aprendizaje desadaptativo en nuestras vidas. En otras palabras, un acontecimiento tan estresante que nos hace aprender maneras de comportarnos que nos dificultan la vida. Sin embargo, es posible llegar a superar los traumas. A pesar de que es un tema muy complejo, si te interesa saber los principios generales de cómo superar un trauma, te invito a leer este artículo.

Tipos de traumas

Existe una gran diversidad de traumas, los cuales pueden clasificarse de distintas maneras. A grandes rasgos, existen traumas por acción y por omisión. También se pueden diferenciar entre traumas de T mayúscula y traumas de t minúscula. Incluso los podemos diferenciar entre traumas infantiles o traumas de adultos. Lo explico.

Trauma de T mayúscula.

Son episodios que rompen con las creencias y la experiencia general de la persona, como un accidente, una pelea, una agresión sexual, etc. Están aislados, generalmente, del resto de experiencias y suponen una excepción a la creencia general de la persona sobre sí misma o sobre su vida.

Trauma de t minúscula.

Aquellos episodios que han construido esquemas sobre los que trabaja la persona en su día a día, experiencias que justifican o validan la forma de ver el mundo. Estos son, por ejemplo, traumas relacionados al bullying, maltrato psicológico, relaciones tóxicas… Incluso pueden ser pequeños eventos que, poco a poco, van construyendo una sólida imagen del mundo, lógicamente desadaptativa.

Trauma Infantil

Los traumas infantiles se constituyen en la primera infancia de la persona, desde los 0 a los 6 años de vida, pero también pueden abarcar hasta los 12 años aproximadamente. Dado que los niños no tienen referencias de cómo es el mundo o cómo debe ser interpretado lo que le pasa, es comprensible que asimilen formas negativas de ver la vida si se dan en esta etapa. Además, como no tienen recursos suficientes para hacer frente a los problemas, desarrollan estrategias desadaptativas para hacerles frente, que, en muchas ocasiones, arrastran hasta la etapa adulta.

Trauma de adulto.

Los traumas que se dan en la época adulta suelen ser episodios que tienen a confirmar los esquemas y creencias nacidos de los traumas infantiles, pero si se dan de forma aislada. Como por ejemplo un accidente de tráfico, pueden superponerse las creencias de no saber conducir (a pesar de saber que tiene buena capacidad de conducción) y de ser inútil (conectando con creencias del pasado, traumas de t minúscula en la etapa infantil a causa de mensajes negativos de sus padres).

Estrés Agudo y Estrés Postraumático

Cabe mencionar que existen dos trastornos en los manuales de diagnóstico clínico, llamados Trastorno por Estrés Agudo y Trastorno por Estrés Postraumático, que incluyen los síntomas propios del trauma, por definición. La diferencia reside, básicamente, en el mantenimiento de los síntomas más allá del tiempo habitual para que desciendan, un mes aproximadamente. Los síntomas del Estrés postraumático son flashbacks, evitación de lugares o personas relacionadas con el evento traumático, elevada ansiedad, disociaciones, ánimo deprimido, o sentimientos de impotencia.

Solo procesamos un 5% de lo que percibimos de manera consciente. Imagina lo que tu cerebro sabe y tú aún no.

Cómo afecta un trauma a la vida diaria

Los traumas pueden afectar de diversas formas. Las maneres más habituales de afección son la evitación de los lugares o las perosnas relacionadas con el trauma en cuestión. Si el trauma consiste en una pelea física, se evitará al agresor, al lugar que frecuente el agresor, el lugar de la pelea, amigos del agresor, o incluso salir a la calle en casos más graves. Por otro lado, la híper vigilancia es un síntoma claro de padecer un trauma: estar vigilando constantemente indicios de que no se repetirá la experiencia traumática.

La elevada ansiedad es otra forma de afectarnos, puesto que cuando estamos con estrés sostenido durante mucho tiempo empezamos a funcionar mal en muchas de las áreas de nuestra vida, estando más desconcentrados, irritables, dormimos peor, etc.

Afortunadamente, aún padeciendo esta sintomatología traumática, es posible vencer los traumas si trabajamos sobre ellos.

Cómo saber si tengo un trauma

La mejor manera de saber si existe algún trauma es preguntarte si, a fecha de hoy, padeces alguno de estos síntomas.

  • Recuerdos desagradables del evento traumático, percibido con alta intensidad.
  • Pesadillas o sueños recurrentes sobre el evento.
  • Problemas en la concentración
  • Agotamiento mental al recordar el episodio.
  • Disociaciones o dificultad para conectar con la realidad o momento presente.
  • Sensación de revivir el episodio, flashbacks.
  • Lagunas en la memoria.
  • Hipervigilancia
  • Lucha por evitar los recuerdos asociados al trauma.
  • Dificultad para conectar con sensaciones agradables como se solía hacer antes del episodio.
  • Evitación activa de lugares o personas relacionadas con el evento.Dificultad en conciliar el sueño.
  • Irritabilidad.
  • Respuesta desproporcionada ante situaciones normales pero relacionadas con el evento traumático (gritar ante un ruido, protegerse ante una mano levantada, etc.).

Puede que no se den todos los síntomas o que no estén ya tan presentes. Sin embargo a veces quedan rastros o secuelas de algunos traumas de t minúscula, como formas de ser disfuncionales. Esto es, por ejemplo, manera irritable de reaccionar ante ciertas situaciones, o actitud sumisa sin deber mostrarla. En definitiva, emociones desproporcionadas o poco relacionadas con lo que se está experiemntando. Cuando la emoción es desproporcionada o de extraña conexión, es que la emoción está en el pasado seguramente.

Los traumas van más allá de lo que sucedió. Es marcar un estilo de vida.

Cómo superar los traumas

A grandes rasgos, la manera idónea de superar un trauma es a través de la exposición al evento traumático. Esto, sin embargo, puede resultar imposible o indeseable (evidentemente no sería aconsejable exponerse a una pelea o a un accidente de tráfico). Por ello, se trata de ir familiarizándose con las situaciones evitadas en tanto sean funcionales, es decir, volver a salir de casa si es algo que necesitas hacer, y que has dejado de hacer como síntoma del trauma.

Lógicamente no siempre se está igual de preparado para afrontar recuerdos o situaciones que evitamos, puesto que nos sugieren un peligro real e inminente. El problema es percibir como peligrosas muchas situaciones cotidianas que, de por sí, no lo son, y por tanto no hay que tratarlas con la mencionada hiper vigilancia. De ahí que a veces la exposición se complique y se requiera de una ayuda de redes de apoyo y profesionales.

A todo esto, yo le añado un enfoque de terapia EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocesing, desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares), una terapia nacida para el tratamiento del Estrés Postraumático, y utilizada para resolver todo el componente traumático de cualquier patología. Se trata de una terapia que accede a los recuerdos traumáticos, y mediante el movimiento intermitente de los ojos de lado a lado, conecta los hemisferios cerebrales, racionalizando una experiencia desagradable y por tanto desensibilizándola. Lo considero, personalmente, un atajo muy digno de ser tenido en cuenta en el procesamiento de los traumas, ya que ayuda mucho a cicatrizar las heridas del pasado.

Las experiencias pasadas pueden dejar de doler. Construir nuevas experiencias es reparador.

Víctor Santiago Torrente - Doctoralia.es
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